Hace casi tanto que no escribo nada como tiempo hace que no le dedico a la ela­bo­ra­ción de ideas, (bolu­das en su mayo­ría obvio).

Peeero, si hay un dis­pa­ra­dor para que mi cere­bro se ponga a hacer sinop­sis con los con­cep­tos más des­ca­be­lla­dos, ese es el viaje en colec­tivo, y con­si­de­rando que vamos como por el ter­cer día hábil sin subte y que la ciu­dad es un caos, apa­re­ció sinop­sis again.

La cues­tión del día es: no regrets, del anglo: no me arre­piento de nada.

Ete aquí (Ete? Así? En la vida lo vi escrito, como es?) que tene­mos hasta el último sus­piro para arre­pen­tir­nos de algo, eso es sabido sobre todo por los cató­li­cos, pero.. si el último segundo es ahora? Cagaste! (del criollo)

Vivi­mos sin asu­mir del todo la muerte, y si de a poco la asu­mi­mos, nunca lo hace­mos en época de estar en con­di­cio­nes de morir, es decir, desde el día 1.

Cree­mos que no nos toca hasta 5 años antes de la expec­ta­tiva de vida vigente (con esos 5 jus­ti­fi­ca­mos algún que otro exceso pre­sente o pasado), y con­se­cuen­te­mente vamos viviendo con la con­si­de­ra­ción de que el tiempo de arre­pen­tirse ya lle­gará o estará dis­po­ni­ble, pero no es cierto.

El amparo en el arre­pen­ti­miento futuro es medio­cre, por­que nos per­mite no hacer el esfuerzo ahora, no pero a la vez nos impide apren­der de lo que haya­mos hecho, tomar acción y corre­girlo,  y nos deja en un borde en el que si la muerte nos encuen­tra, no nos dará tiempo.

Es nece­sa­rio ser de esas per­so­nas de pelí­cula que luego de un evento cer­cano a la muerte se vuel­ven bue­nas? Nop.

Tam­poco es nece­sa­rio ser un boludo que va por la vida sin recor­dar, o un falso men­ti­roso que plan­tea el arre­pen­ti­miento de la boca para afuera.

Hay que vivir sin olvi­dar que nos pue­den fal­tar 70 años o 7 segun­dos, hay que vivir livia­nos de car­gas al pasado, de nues­tro com­por­ta­miento no con­viene ampa­rar­nos en la mayo­ría de los casos, por­que está­ba­mos apren­diendo. Pero es hora de son­reír y dis­fru­tar mien­tras se hace el camino, por­que el camino no le queda al que nos sobre­vive, le queda lo vivido, le queda el ejemplo.

Sufi­ciente.